jueves, 8 de marzo de 2018

¿Se puede prevenir el Alzheimer?



¿Se puede prevenir el Alzheimer? la pregunta no es menduda.

Como primera causa de discapacidad neurológica, la investigación sobre la prevención de la enfermedad de Alzheimer es vital.
En todo el mundo, más de 45 millones de personas padecen Alzheimer u otras formas de demencia. El número de afectados por demencia superará los 130 millones en 2050.
La clave es descubrir cómo prevenir el Alzheimer, y para ello tendremos que tomar en cuenta cómo ha evolucionado en los últimos años, cómo afecta al cerebro entre 15 o 20 años antes de que se manifiesten los primeros síntomas. Sólo de esta manera lograremos prevenir este mal, y desde el punto de vista más positivo, incluso frenar la aparición de los síntomas.

Trabajar en la linea de la prevención primaria, es decir, actuar antes si quiera de plantearnos la posibilidad de poder padecer la enfermedad  conjunto de prácticas que pueden disminuir el riesgo de padecer demencia tipo Alzheimer. 
¿De qué prácticas hablamos? Si nos centramos en cómo prevenir el Alzheimer, sabemos que algunos hábitos de vida saludables podrían prevenir casi uno de cada tres casos:
En segundo lugar, hablamos de la prevención secundaria, es decir, tratar el Alzheimer antes de que aparezcan sus síntomas.
¿Seremos capaces de detener el avance de la enfermedad de Alzheimer algún día? ¿Se conseguirá un fármaco que frene la aparición de los síntomas? 
Creemos que sí, en el momento que seamos capaces de encontrar un fármaco, una vacuna que modifique la evolución de la enfermedad y pueda retrasar la aparición de la sintomatología, o lo que es lo mismo, que quizá nunca llegaremos a presentar síntomas.

Por Yolanda Muñoz

miércoles, 21 de febrero de 2018

CUADERNO de apoyo a la comunicación con personas mayores en el hogar


De la mano de IN;SERSO y Ceapat presentamos este Cuaderno de apoyo a la comunicación con personas mayores en el hogar tiene como principal objetivo favorecer y mejorar la comunicación entre la persona mayor y su cuidador/interlocutor. 

Está especialmente enfocado a aquellas personas mayores que viven en su hogar, o que en ocasiones residen en los hogares de sus hijos/as o familiares, y que presentan dificultades para comunicarse debido a:
  • Problemas auditivos que dificulten la comprensión del mensaje que reciben de su interlocutor 
  • Desconocimiento del mismo idioma entre los interlocutores. (p.e. persona mayor – cuidador/a) 
  • Problemas en la emisión/volumen de la voz: Afonía, laringitis, baja intensidad de voz, etc., que dificulten la comunicación oral.
  • Problemas de comunicación debido a una situación puntual: tratamientos odontológicos, uso de mascarilla de oxígeno, etc. 
Este cuaderno de comunicación ofrece una alternativa pictográfica y unas pautas básicas para mejorar la interacción con las personas mayores que tienen dificultades en la comunicación.

Está diseñado para personas mayores en el contexto de su hogar empleando imágenes sencillas cuestiones cómo ir al baño, la cocina, estados de ánimo...



miércoles, 31 de enero de 2018

¿Qué entendemos por Tercera Edad?


La Tercera Edad engloba un grupo variados de personas mayores o ancianas, que se encuentran en la etapa vital conocida como vejez, en la que se producen importantes cambios físicos, psicológicos y sociales. El envejecer es un proceso gradual, natural e inevitable.

No es grupo homogéneo, cada persona en función de sus experiencias vitales desarrolla procesos cognitivos, destrezas o sensibilidades específicas, por lo tanto, no todos envejecemos de la misma manera, ni todos tenemos las mismas necesidades. Se caracteriza por ser la etapa de la plenitud, disfrute y descanso, alimentada de momentos e historias de vida.

Los principales cambios que se pueden producir en la vejez comportan varios aspectos:
  • Cambios fisiológicos que generan el envejecimiento de nuestro cuerpo: arrugas, pérdida de agilidad...
  • Cambios en la salud que favorecen la aparición de enfermedades (morbilidad y mortalidad).
  • Cambios nutricionales que provocan que nuestro metabolismo se vuelva más lento, y debemos cambiar los hábitos alimentarios.
  • Cambios en la actividad, que afectan al ritmo de movimientos, sin embargo es muy importante mantener la actividad.
  • Cambios en el sueño, alteran los ritmos de rutinas cotidianas por falta de sueño.
  • Cambios en la percepción de los sentidos ralentizando los reflejos, la agudeza visual y aditiva.
  • Cambios sociales, tanto con su circulo de amistades como con sus familiares, se adquieren roles distintos, paso a un segundo lugar su implicación en actividades comunes.
  • Cambios sexuales, condicionados por las limitaciones fisiológicas de su cuerpo y por la concepción estigmatizada de la vejez por la sociedad en la que está inmerso.
  • Cambios en autoconcepto afectado por los físicos derivan en alteraciones de la percepción de la persona, afectando a la autoestima y seguridad en sí mismo.
Los datos que recoge el Instituto Nacional de Estadística, en España en el año 2052 el 37% de la población superarán los 64 años, por ello, debemos anticiparnos a dar respuesta a este grupo de personas dando su espacio y calidad de vida en nuestra sociedad.

Nuestra tarea, como profesionales, se centra en potenciar las experiencias positivas, favorecer las habilidades socio-afectivas y optimizar las capacidades dentro de las posibilidades de cada individuo.

Salud y calidad de vida

La principal preocupación de las personas mayores, es la estabilidad económica y seguidamente, la salud. Debemos desmitificar esta concepción en esta etapa en concreto ya que la salud preocupa en todas los momentos de la vida del ser humano.

Como profesionales, tenemos el deber de ayudarles a afrontar las enfermedades, pasajeras o crónicas para que sean capaces de aceptarla y aprender a vivir con ella. Una buena actitud positiva, conociendo sus posibilidades y limitación, optimizan la recuperación del paciente, asumiendo las controversias como una fase más de la enfermedad.

Desafortunadamente, a día de hoy en nuestra sociedad, carecemos tanto de recursos específicos materiales como humanos para dar respuesta a estas necesidades. Por ello es necesaria la formación de personal altamente cualificado, imprescindible para saber atender a este colectivo, y mejorar su calidad de vida. La preparación de los profesionales expertos en tercera edad, debe ser contextualizada y fundamentada en el estudio específico de la etapa del envejecimiento.
Por Elena Ordoñez