viernes, 15 de mayo de 2015

Operación BIKINI para tener un cerebro sano


El cerebro funciona con energía bioquímica y si sabemos cómo funciona, podremos sacarle más partido. Pero al igual que cualquier otro músculo de nuestro cuerpo, necesitamos entrenarlo y esto solo se logra con una “dieta mental”, compuesta por distintas actividades, que no siempre incluimos en nuestro día a día. David Rock, fundador del Neuroleadership Institute, junto con Daniel J. Siegel, describen lo qué tenemos que hacer para lograrlo. Lo han denominado “la bandeja de la mente saludable” y consta de siete actividades que hemos de realizar con frecuencia.Marta Romo la ha rebautizado como la agenda arco iris, que ha de convivir con nuestra agenda diaria para ser más creativos y desarrollar nuestro talento.

Veamos qué tendría que incluir nuestra dieta: La dieta mental para tener un cerebro sano

Dormir, lo que refresca la mente, el cuerpo y consolida la memoria, asienta piezas de información que hemos ido aprendiendo durante el día. No es de extrañar que cuando nos levantamos nos vengan respuestas a problemas que antes de acostarnos no teníamos solución. Simplemente, el sueño ha hecho su trabajo. ¿Y cuánto hemos de dormir? Aunque habitualmente se piense que lo normal son ocho horas diarias, Rock y Siegel aseguran que depende de cada persona. Así pues, cada uno ha de saber cuánto tiempo es el adecuado para que su cuerpo y mente estén a pleno rendimiento. Por cierto, Albert Einstein dormía normalmente 10 horas diarias excepto en el caso de que estuviera trabajando en ideas que consideraba importantes, en ese caso dormía 11.

Jugar, para experimentar con la vida: hace unos días hablamos de la importancia del juego, importancia que reafirma la neurociencia. Gracias al juego, somos más flexibles en nuestras emociones y podemos ser más creativos. Esta es la explicación científica de por qué somos más permeables al aprendizaje cuando disfrutamos con lo que hacemos. Nuestras frecuencia de ondas contribuyen a ello.

No hacer: es posible que sea una de las más nos cuesta. No significa placer, sino tiempo para no focalizarse en nada en concreto, como cuando estamos en un avión y nuestra mente fluye sin objetivo específico u oímos música sin reparar ni en la letra. Son momentos que nos ayudan a que luego seamos más eficaces en alcanzar un objetivo. Por ello, a veces, antes de ponernos con una tarea compleja, es recomendable “perder” el tiempo haciendo otras cosas sin importancia. Es un preámbulo necesario para encontrar una solución.

Desarrollar la introspección o vivir en el momento presente: a los que accedemos a través de actividades como son dar un paseo en plena naturaleza, escuchar una música tranquila o realizar algún tipo de meditación o relajación sin juicio. Ayuda a rebajar el estrés y reduce la presión arterial y la tensión muscular. De algún modo, es un actividad antesala para ser mucho más eficaces en nuestro trabajo.

Conectar con los otros: es el tiempo dedicado a construir relaciones saludables, en las que disfrutemos de la compañía, de una buena conversación o de mantener un satisfactorio contacto físico. En alguna ocasión hemos hablado de la necesidad de la amistad como elemento que nos aumenta la esperanza de vida. Gracias a la conexión con otras personas somos capaces, además, de mejorar nuestro sistema endocrino, cardiovascular e inmunitario. 

Hacer ejercicio físico: Todos sabemos que necesitamos hacer deporte para sentirnos sanos, pero lo que ha demostrado la neurociencia es que el ejercicio físico nos ayuda también a que nuestro cerebro sea más plástico para el aprendizaje y la creatividad. Potencia además las actividades neuronales que le protegen del envejecimiento o de cualquier otro daño que podamos hacerle. La variedad en el ejercicio es amplia: desde el deporte hasta caminar, bailar, senderismo… 

Focalizarse en objetivos: es el tiempo que dedicamos a realizar tareas para ser eficientes. La tecnología nos ha ayudado a que encontremos cualquier momento a lo largo de un día para resolver problemas, emails, llamadas… sin embargo, para focalizarnos en las tareas de un modo más eficiente es recomendable que nos centremos en alguna, que no caigamos en la multitarea, que nos roba tiempo y energía.

Pues bien, de acuerdo con la neurociencia si queremos ser más eficaces y creativos debemos incluir una serie de actividades que musculen nuestro cerebro, como las del descanso, la reflexión o el contacto con amigos. En la medida que olvidemos a alguna de las anteriores, nuestro querido cerebro se sentirá cojo de alguno de los ingredientes que le permiten estar a pleno rendimiento.

Recetas
  • Toma tu agenda de las últimas semanas e identifica de la relación de actividades anteriores en cuáles te has centrado más y cuáles has dejado un poco de lado.
  • Reflexiona si tienes posibilidad, medios o personas para poder realizar todas y cada una de las siete actividades de la agenda arcoíris, como dice Marta Romo.
  • Define un plan de acción en aquellas que sientes que están un poco más aparcadas.

Fórmula

  • El cerebro funciona con la energía. En la medida que lo alimentemos con las siete actividades fundamentales podremos estar a pleno rendimiento.



Artículo basado y ampliado con la autorización de Marta Romo: "la agenda arco iris" y tomando como base la información de Rock, Siegel et al: "The healthy mind platter"

miércoles, 29 de abril de 2015

CRUZ ROJA + AECID: Ayuda a Nepal


Queremos abrir este post enviando todo nuestro apoyo a los familiares de los fallecidos así como los de aquellos que aún no han sido localizados, entre ellos los ciudadanos españoles.

Desde el primer momento en el que se conoció la noticia, la Oficina de Acción Humanitaria de la Cooperación Española trabaja desde en articular la respuesta de ayuda humanitaria española en coordinación con el Gobierno nepalí y las instituciones internacionales que, junto a la oficina de Acción Humanitaria de las Naciones Unidas (UN OCHA), coordinan desde el terreno la contribución humanitaria internacional para paliar de la mejor manera las consecuencias del terremoto en la población.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha facilitado dos direcciones de correo electrónico y dos teléfonos para las “personas afectadas o que puedan tener afectados entre sus allegados”. Los teléfonos son: (91)1141293000 y (91)9810174160. Las direcciones de correo son emb.nuevadelhi@maec.es y unidaddecrisis@maec.es.

Y como toda ayuda es poca, os facilitamos los CANALES DE CAPTACIÓN de ayuda que ha dispuesto CRUZ ROJA


CUENTAS BANCARIAS

BBVA: ES92 0182 2370 4600 1002 2227

Banco Sabadell: ES31 0081 5232 2800 0108 4716

Bankia: ES65 2038 1848 3860 0035 9544

Bankinter: ES75 0128 0100 9701 0012 1395

La Caixa: ES28 2100 0600 8502 0196 0066

Banco Popular: ES29 0075 0001 8906 0022 2267

Banco Santander: ES44 0049 0001 5321 1002 2225

Banco Cooperativo Español (Cajas rurales): ES86 0198 0500 8020 2205 3421

SMS

Envia “AYUDA” al 28092 importe íntegro del mensaje 1,2€ para Cruz Roja

Envia “AYUDA” al 38088 importe íntegro del mensaje 3,00€ para Cruz Roja

Envia “AYUDA” al 38092 importe íntegro del mensaje 6,00€ para Cruz Roja

INTERNET

 www.cruzroja.es

TELEFONO

martes, 24 de marzo de 2015

VÍDEO: Cuidados básicos en la enfermedad de Alzheimer











Me gustaría compartir un interesante e instructivo vídeo con algunos consejos básicos para el cuidado del enfermo de Alzheimer. Dirigido a los familiares y cuidadores de personas con enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencias, no olvida hacer hincapié en los cambios que precisarán tanto el paciente como su entorno a lo largo del avance de la enfermedad.










jueves, 12 de marzo de 2015

ALIMENTACIÓN y SUEÑO: cómo el descanso afecta a nuestra rutina nutricional y viceversa


Con motivo del Día Mundial del Sueño, queremos compartir un artículo profesional elaborado por Carlos Fernández, Director Médico de Grupo NC Salud.

En el, se analiza la relación entre alimentación y sueño, y como este afecta a nuestro peso, y viceversa (cómo la buena o la mala alimentación afecta a nuestro descanso).Un tema muy interesante, ya que el binomio alimentación-sueño marca nuestro día a día, especialmente en las personas mayores.

El artículo dice así:

ALIMENTACIÓN y SUEÑO: 

cómo el descanso afecta a nuestra rutina nutricional y viceversa


Carlos Fernández, Director Médico de Grupo NC Salud
Hoy, día 13 de marzo, marcamos en el calendario el Día Mundial del Sueño, centrado este año en la patología del insomnio con el eslogan “Cuando el sueño es reparador, la salud y la felicidad abundan”. Bajo esta afirmativa, que nos anima a valorar el descanso como fuente de bienestar, es importante analizar la estrecha relación existente entre el sueño, la alimentación y el estado anímico.

El insomnio, trastorno caracterizado por un déficit en la calidad y/o cantidad del sueño, afecta cada vez a una mayor parte de la población. Los últimos estudios del Hospital Vall d´Hebron determinan que uno de cada cinco españoles lo padecen. Además, el 3,7% presenta dificultades para conciliar el sueño, situación que aumenta hasta el 10% en los mayores de 55 años.

Existen múltiples factores de nuestro día a día que se ven condicionados por la calidad del sueño, desde aquellos relacionados con nuestra salud física hasta los de índole psicológica y afectiva. Así, la falta de descanso puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, disminuir nuestra memoria o desarrollar síntomas de ansiedad o depresión. Por ello, se concluye que dormir adecuadamente es sinónimo de positividad y buena salud.

¿Cómo afecta la nutrición en el descanso?

Existen diversos motivos que condicionan trastornos propios del sueño, pero todos los estudios coinciden en un factor determinante: los hábitos alimenticios. Hoy sabemos que la síntesis de algunos neurotransmisores, sustancias que actúan como mensajeros químicos entre las neuronas y las hormonas relacionadas con el ciclo del sueño, dependen de ciertos nutrientes específicos de los alimentos, prueba inequívoca de la asociación entre dieta y descanso.

El estilo de vida actual de la mayor parte de la población, caracterizado por una rutina alimentaria cada vez más alejada de la Dieta Mediterránea es, en muchas ocasiones, fuente de los trastornos asociados al sueño. Debemos eludir las cenas copiosas y ricas grasas (embutidos, quesos curados y/o grasos, salsas o frituras), pues pueden producir acidez de estómago, un claro inconveniente para la buena calidad del sueño.

Igualmente, se deben evitar por la noche aquellas recetas elaboradas con cantidades considerables de especias, así como acostarse inmediatamente después de cenar, ya que potencia la subida del contenido ácido del estómago al esófago, provocando síntomas como el ardor o las náuseas.

Ante esta reflexión, conviene apostar por cenas ligeras con productos que faciliten la digestión y potencien la relajación, preparándonos para el momento de dormir. Aquellos ricos en triptófano, como el plátano, la avena, la leche caliente, o las almendras, son esenciales para fabricar serotonina, la llamada hormona de la felicidad que contribuye a disminuir los niveles de estrés y nerviosismo. Las legumbres destacan como alimento rico en triptófano, por lo que aunque no las incluyamos en la cena, conviene que las consumamos con asiduidad en nuestra alimentación para favorecer el buen estado anímico. También son recomendables los alimentos beneficiosos para el confort digestivo, como la papaya, la alcachofa, el espárrago, el calabacín o los productos integrales.

Y viceversa

Pero no solo una inadecuada alimentación puede desembocar en un perjuicio para la salud de nuestro descanso, sino que un sueño de mala calidad también afecta negativamente a nuestra salud alimentaria y nuestro peso.

Estudios científicos realizados por el Instituto de Biomedicina, Farmacia y Fisiología de la Nutrición de la Universidad de Helsinki concluyen que las personas que duermen menos presentan mayor probabilidad de consumir más alimentos ricos en grasas y carbohidratos refinados, así como menores proporciones de verduras, siguiendo unas pautas dietéticas más irregulares. Estos patrones alimentarios inciden en nuestra salud, asociando la falta de descanso al aumento de peso y, por tanto, al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y déficit de rendimiento.

Así, es imprescindible establecer unos hábitos horarios de descanso, procurando acostarnos y levantarnos siempre a horas similares para educar a nuestro sistema digestivo, que aprenderá a demandar nutrientes de forma equitativa y coordinada. Debemos acostarnos, además, en un estado de relajación mental, evitando pensamientos relacionados con el entorno laboral o familiar, para lo que pueden ayudarnos las infusiones o los suplementos alimenticios naturales.

El binomio alimentación-sueño marca, día a día, nuestro estado anímico, bienestar físico y rendimiento laboral. Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y cerca de 10 años comiendo, por lo que merece la pena adoptar una rutina que eduque nuestro descanso y nuestro sistema digestivo, apostando por la calidad de vida, la salud y la positividad.

Articulo realizado por Carlos Fernández, Director Médico del Grupo NC Salud